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Al Estilo Jalisco

Las vacaciones y las bicicletas

Las vacaciones y las bicicletas

Una de las actividades favoritas y cotidianas de los habitantes de las denominadas “Cuadras” era asistir al llamado: "Llanito", nombre que le dieron al lugar donde se erigió una plaza pública con kiosko central, debido a que anteriormente era un llano y nada más.

También los clubes deportivos ganaban popularidad como centros recreativos y familiares, donde era muy común reunirse y sentirse parte de una gran familia, aunque no fuera de sangre, coincidían puntos de vista tanto como políticos e ideales sociales, religión y más que nada pasión por el deporte.

Otra de las actividades más comunes era jugar en la calle y disfrutar compartiendo los juegos de la época, que por aquel entonces no transitaban tantos carros como hoy en día, estos juegos los recuerdan algunos como: changais, choyitas, quemados, las traís, escondidas, encantados, resorte, bebeleche, brincar la soga, chichilegua, burro dieciséis, cebollitas, lotería entre otras.

Viviendo en un lugar con tantas posibilidades se podían programar distintas actividades divertidas, pasear caminando o en bicicleta al cerro de la cruz, las vías del tren, la cacería, la pesca, los mangos en la barranca, la quinta, etc. ¡ah! pero el paseo obligado era la visita a “El Tajito”, balneario natural por donde corría una pequeña rama de agua del Rio Santiago, y en su recorrido formaba espacios de remanso en donde jugar en el agua sin temor a ser arrastrado por la corriente, era obligado asistir, aquí muchos aprendieron a nadar, este lugar fue uno de los mejores creadores de añoranza: lanzarse clavados desde las ramas de los árboles, jugar dentro del agua a ver quién aguanta más la respiración, unas carreras nadando de lado a lado, etc. la imaginación era el límite.

Las familias llevaban comida para hacer un día de campo, que era todo un deleite, disfrutar de la naturaleza era maravilloso, en vacaciones venían al pueblo familiares y amigos de otros estados o municipios, había que conocer todo, así que una de las actividades más socorridas y divertidas era rentar bicicletas con Don Pancho, muchos niños recurrían a este lugar ya que en ocasiones era la única posibilidad de pasear de esta manera por quince, treinta minutos o una hora a razón de quince minutos por quince centavos, treinta minutos por treinta centavos y una hora por cincuenta centavos, si por motivo alguno se distraía en el trayecto y se pasaba la hora de entrega o después del tiempo contratado, si no contaba con el dinero que te restaba, se debía dejar un zapato, mientras volvía con la cantidad faltante: ¡Llegar a con el Papá y pedir lo que faltaba era el reto!, ya con el pago hecho, el zapato volvía al pie del pequeño distraído.

Más tarde preparar la cena se consideraba otro momento más de diversión y unión porque se involucraba a todos, muchos son los menús que se comparten, pero algunos son los preferidos: preparar pepena dorada para cenar, y un buen café o la bebida favorita de cada uno, principalmente cuando se dan cita los integrantes de la familia extendida abuelos, tíos, primos y los amigos, es una de las reuniones predilectas por muchos, ya que solo hace falta ponerse de acuerdo antes para adquirir lo necesario, una olla grande, leña, algunos condimentos, salsa martajada en molcajete y tortillas si se está fuera de casa se llevan ya hechas y si existe la posibilidad se tortean en el momento. 

Mientras las mujeres lavan, cocinan en agua con condimentos y sal, los hombres traen leña o carbón, preparan el fuego que servirá para poner la pepena en una gran cazuela a dorar, en cuanto está lista ya deben estar todos con tortilla en mano para preparar un delicioso taco.

Cuando todo esto ocurre casi siempre se cuentan anécdotas que involucran a los asistentes, como lo que ocurrió cuando fueron a las vías en bicicletas, como la de si alguien se cayó, o que se les pasó el tiempo y llegaron todos sin un zapato excepto el que si era dueño de su propia bicicleta.

Un montón de historias que unen a todos como la gran familia que son.

Sobre la autora: Verónica Becerra es habitante de la Cabecera Municipal de El Salto y promotora cultural. 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de La Cascada*