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La leyenda de La Llorona

La leyenda de La Llorona

Se cuenta, que hace muchos años, existió una hermosa mujer mestiza de largos cabellos castaños y tez bronceada, en algún momento, durante el máximo esplendor de su juventud, conoció a un caballero español, del cual quedó prendada, casi al instante de conocerlo, el hombre poseía unos ojos del azul más magnífico que hubiera visto en su vida, que hasta ahora solo conocía miradas marrones como la suya, el alto de su porte imponía respeto, sin embargo el tono de su voz era de una firmeza tan sutil, que lo convertía en un todo caballero, atractivo y amable como era, ella se fue enamorando poco a poco, y cabe decir que él también lo estaba, pues habíase sabido ganar su cariño, algo en la joven lo atraía al punto de incitarlo a querer estar siempre cerca de ella.

Fueron muchos los atardeceres que pasaron juntos mirando las tranquilas aguas del río, y muchos más los eventos que imaginaron para su porvenir, pasó el tiempo y como fruto de ese romance tan apasionado, tuvieron tres hijos, hermosos, frágiles…mestizos.

Sus familias condenaban esta unión, los padres de ella por el hecho de que él no se había unido en santo matrimonio con la joven, y la familia de él por no consentir en que su hijo tomara por esposa a una mujer mestiza, que en su tiempo era algo digno de deshonra.

La constante presión social que la hostigaba y las largas promesas de su amado que nunca tenían fecha de llegada hundieron a la joven en una gran angustia, que al tiempo la iba debilitando, cada vez sonreía menos y pasaba menos tiempo al cuidado de sus hijos.

Una tarde por fin supo de los mismos labios de su amado, que la dejaba para ir a su tierra a desposar a una joven de su misma casta, la noticia terminó por enloquecer a la joven, e invadida por la ira y el rencor, llevó a sus hijos al río para ahogarlos en la orilla, a modo de venganza por la cruel partida de su amado, más no tardó en arrepentirse, y llena de desesperación rogó al santísimo le devolviera a sus niños, mientras exclamaba un fuerte y estremecedor grito que se escuchó a lo largo del caudal del río, acto seguido se quitó la vida.

Sin embargo, no pudo reunirse con sus hijos en el otro lado, su alma no encontró descanso, fue castigada a penar por la eternidad, por el asesinato de sus hijos.

Hasta ahora, en las noches silenciosas, algunos aseguran, haber visto la silueta de una mujer completamente vestida de blanco, flotando lentamente a lo largo del caudal del río, cuando la luna refulge en lo alto del cielo a media noche envuelta en su halo de luz azul, que a cualquiera por más macho que se diga ser, le ha puesto la carne de gallina, y más los que viven cerca de la barranca platican que se logra escuchar ese penar, dicen que ahuyenta a cuanta alma logre advertir su presencia con su estremecedor lamento: ¡HAAAAAAY MIIIIIISSSS HIIIIJJJJOOOOOOOSSSS!

Sobre la autora: Verónica Becerra es habitante de la Cabecera Municipal de El Salto y promotora cultural. 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de La Cascada*