Cuando la industria venció al campo: La independencia de El Salto en 1943
La creación del municipio de El Salto fue el resultado directo de una intensa campaña política impulsada por la Sección 1 del Sindicato de Trabajadores de la Industria Textil, cuyos líderes operaron desde la fábrica de hilados y tejidos "Río Grande" para separar su destino del municipio de Juanacatlán.
A finales de 1943, en el estado de Jalisco, se consumó una división territorial que representó el triunfo del sector industrial sobre la estructura agraria tradicional.
La creación del municipio de El Salto fue el resultado directo de una intensa campaña política impulsada por la Sección 1 del Sindicato de Trabajadores de la Industria Textil, cuyos líderes operaron desde la fábrica de hilados y tejidos "Río Grande" para separar su destino del municipio de Juanacatlán.
El motor económico de la separación
La iniciativa surgió de la certeza económica de los obreros. El Comité Local Ejecutivo del Sindicato, encabezado entonces por Faustino Rosales y Lucio Alonso, argumentó formalmente el 25 de noviembre de 1943 que su comunidad poseía la solvencia necesaria para autogobernarse, gracias a la actividad fabril.
La investigación legislativa posterior confirmó esta postura. En el dictamen del Congreso, se estableció textualmente que:
"El poblado de El Salto donde tiene su asiento la Fábrica de Hilados y Tejidos de Río Grande, cuenta con los medios económicos necesarios para hacer frente a los gastos que demanda una Municipalidad".
Para los promotores, los habitantes de El Salto poseían una "verdadera iniciativa privada" que chocaba con la visión de las autoridades de la cabecera, en quienes, según el documento oficial, los industriales "no encuentran ideas de fomento y respaldo".
"Obstaculizan el desarrollo": La queja obrera
La justificación política del movimiento se centró en la acusación de que la administración agraria de Juanacatlán frenaba la modernidad. En un contundente oficio dirigido al diputado Humberto Peña Aguirre, el sindicato denunció que el Ayuntamiento vecino "obstaculizan el desarrollo de obras de vital importancia".
Los líderes sindicales detallaron agravios específicos que afectaban la calidad de vida de la clase trabajadora. Según el documento del sindicato fechado el 29 de noviembre, las autoridades de Juanacatlán habían "entorpecido el mejoramiento de la población", citando dos obras críticas bloqueadas:
1. La construcción del "Mercado Cinco de Mayo".
2. El "drenaje de la Colonia Obrera".
El sindicato argumentó que un pueblo industrial moderno no podía seguir atado al campo, declarando que El Salto era un "pueblo moderno con grandes aspiraciones" que no debían verse limitadas por la burocracia vecina.
La presión ejercida por la fuerza laboral, apoyada por su capacidad económica, rindió frutos en tiempo récord. El 17 de diciembre de 1943, el Congreso del Estado aprobó el Decreto número 4927, mediante el cual:
"Se eleva a la categoría de Municipalidad, la actual Delegación de El Salto, perteneciente al Municipio de Juanacatlán".
Para consolidar esta victoria política, el 22 de diciembre el Congreso designó un Ayuntamiento Provisional compuesto por figuras afines al movimiento como Rosendo López y Carlos Martínez,.
De esta manera, 1943 cerró con la imposición de la visión industrial: la fábrica logró trazar su propia frontera, dejando atrás la tutela de los ejidatarios.
Crédito artículo: Jesús Alejandro Martinez Vázquez
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