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Nefrólogo Víctor Martínez Mejía

DW: ríos muertos con tal de atraer inversión

"Los testimonios de los activistas mexicanos constatan lo que investigadores denuncian como una subordinación de la política mexicana en su inserción en la economía global"
DW: ríos muertos con tal de atraer inversión

La prestigiosa televisora pública alemana, Deutsche Welle publicó un reportaje en español que aborda la problemática de la grave contaminación de los ríos en México, entre ellos el Santiago.

"La laxa regulación mexicana permite que empresas europeas se desentiendan de sus desechos tóxicos, que provocan enfermedad y muerte en la población local y ecocidio en sus ríos. ONGs alemanas presionan por un cambio", se lee en el reportaje.


Aquí puedes leer el reportaje completo: y también te dejamos abajo el extracto en el que se aborda al Río Santiago:


¡Qué lindo es Jalisco!

La tierra del mariachi y del tequila, símbolos de la identidad mexicana, es también escenario del ecocidio fluvial que cometen numerosas empresas. Aquí el lugar del crimen es el río Santiago. "La farmacéutica suiza Ciba Geigy, (hoy Novartis), que estaba asentada aquí, es identificada por las comunidades como la que mató al río Santiago”, dice Alan Carmona, del colectivo Un salto de Vida.

Desde la década de los 90 la prensa mexicana reporta la pestilencia que emanaban las aguas del río. Los pobladores cerraban las ventanas de sus hogares para evitar respirar el aire contaminado. El río, las presas y sus afluentes siguen siendo el destino de descargas residuales de cientos de empresas y de poblaciones asentadas en la región. Particularmente afectada es la localidad de El Salto, a unos 25 kilómetros al sur de la capital del estado, Guadalajara.

"La mayoría de las empresas se encuentran en corredores industriales y comparten muchas veces una concesión de descarga de desechos. Unas 20 o 30 fábricas comparten un solo permiso. Algunas de ellas están asentadas dentro de zonas urbanas y descargan directamente a los drenajes públicos", explica Carmona.   

Los testimonios de los activistas mexicanos constatan lo que investigadores denuncian como una subordinación de la política mexicana en su inserción en la economía global, que subvalora la vida de los ríos y de las comunidades rurales que viven en sus riberas, con tal deatraer inversiones extranjeras.

Ejemplo de ello es la regulación actual, que no obliga a la industria asentada en el país a declarar las sustancias que desecha. "Cuando los niveles de contaminación alcanzaron el nivel más alto, en 2008, ninguna empresa quería verse vinculada, y dejaron de registrar sus contaminantes. Pero el registro es voluntario por lo que el Estado mexicano no puede hacer nada. Lo más preocupante es que para cerca de 10 mil concesiones de extracción y descarga en Jalisco, hay sólo 5 inspectores federales. Una investigadora afirmaba que para revisar esos registros los inspectores tardarían 150 años".

Licencia de extracción y descarga, al mejor postor

El problema, según el experto, es que en México prevalece la lógica del mercado en el otorgamiento de concesiones para la extracción de agua y descargas de desechos. "Es una subasta. No se considera cuánto puede soportar el ecosistema. Tenemos el laboratorio más grande en América Latina de Monsanto, que está en la cuenca del río Santiago, sus campos de cultivo de experimentación descargan directamente a otro cuerpo de agua, que es la laguna de Cajijitlán, que registra una gran cantidad de sustancias tóxicas".

Paralelamente a la permisividad hacia las empresas, hay una desregulación rampante que permite los abusos. "En México solamente hay una norma de descarga. En Europa, en Estados Unidos, e incluso en la India hay decenas de normativas para cada industria, para cada tipo de descarga. Aquí se utiliza la misma norma, que mide solamente 16 contaminantes para todas las industrias, para la química, para la actividad agropecuaria, para las descargas de desechos urbanos, y los niveles de contaminación permitidos son más elevados que los límites recomendados por Naciones Unidas. Hay sustancias que en Europa están prohibidas, como el benceno, el bisfenol, los talatos, que se ha comprobado que matan. En México ni se mencionan. Las industrias pueden estar envenenando a la población, pero no son culpables porque no es ilegal".

Alan Carmona destaca que es necesario una regulación más estricta. Y demanda que en los tratados de libre comercio, México no ofrezca como ventaja competitiva el abrir las puertas a la inversión sin importar si contaminan ríos y envenenan gente, algo que no pueden hacer en sus países.

Aquí puedes leer el reportaje completo: