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"El más famoso de El Salto": La resistencia y alegría de Pedro Becerra, "Peyúl"

Detrás de esa sonrisa y su carácter extrovertido, existe una historia de resistencia frente a una sociedad que, durante décadas, fue profundamente conservadora y hostil hacia la diversidad.
"El más famoso de El Salto": La resistencia y alegría de Pedro Becerra, "Peyúl"

EL SALTO, JALISCO — A sus 66 años, Pedro Becerra Valadez, mejor conocido como "Peyúl", camina por las calles de su municipio con la frente en alto. Se autodefine, con una mezcla de humor y orgullo, como "el puñal más famoso de El Salto". Sin embargo, detrás de esa sonrisa y su carácter extrovertido, existe una historia de resistencia frente a una sociedad que, durante décadas, fue profundamente conservadora y hostil hacia la diversidad.

En una reciente entrevista para el canal La Cascada, Pedro rememora una infancia de contrastes. Aunque la describe como bonita, admite que también fue "fea" debido al rechazo social y familiar. Creció en una época donde la gente era "muy persignada" y cerrada. Mientras su padre intentaba llevarlo a jugar fútbol —deporte que a Pedro nunca le interesó y le hacía llorar—, él prefería jugar con las niñas, improvisando tacones con tejas rotas junto a su amigo Jorge Prado para bailar en la calle.

El refugio materno frente al rechazo

La vida de "Peyúl" no se puede narrar sin la figura de su madre. Ella fue su principal defensa ante un entorno agresivo. "Mi mamá siempre me apoyó en lo personal... ella era la que tomaba las cartas en el asunto, era más dura", recuerda Pedro. Fue ella quien le permitió ser quien era sin cuestionamientos, aceptándolo incondicionalmente bajo la premisa: "tú eres así y así te quiero".

Este apoyo contrastaba dolorosamente con la actitud de uno de sus hermanos, quien durante años lo agredió verbalmente. Pedro relata un momento cumbre de empoderamiento durante su fiesta de cumpleaños número 50. Ante la mirada crítica de su hermano, Pedro decidió ponerse un vestido y bailar, confrontándolo directamente: "Voy a jotear, ¿te quedas o te vas? Si no te parece, está la puerta". Ese día, su hermano se retiró, y Pedro celebró su libertad.

De la fábrica a los aeróbics: Un ícono local

Pedro no se escondió. Su vida laboral y social lo convirtió en un personaje omnipresente en El Salto. Trabajó durante una década en la fábrica Nacional de Dulces y fue parte del equipo de la emblemática discoteca Sirius.

Sin embargo, muchos lo recuerdan por su faceta deportiva. Tras tomar un curso en Guadalajara, se convirtió en instructor de aeróbics durante casi siete años, una actividad que, asegura, le permite seguir caminando con salud hasta el día de hoy. Ya fuera nadando, en bicicleta o tocando el tambor, "Peyúl" siempre se hizo notar.

Un mensaje de respeto

Aunque afirma no haber sufrido agresiones físicas directas, sí enfrentó constantes insultos verbales en la calle. Hoy, al mirar atrás, no se arrepiente de lo vivido y asegura haber disfrutado de "muchas cosas sensacionales".

Su mensaje para las nuevas generaciones y para la sociedad actual es simple pero contundente: el respeto absoluto a la vida ajena. "Deben de respetar la vida de cada quien... dejarlo ser como ellos quieren ser", enfatiza Pedro, criticando la imposición de roles. Para "Peyúl", la sociedad no debe intentar cambiar a las personas; al contrario, cada individuo debe tener la libertad de decidir su propio camino y color.

El origen de su apodo sigue siendo un misterio incluso para él —una amiga fallecida comenzó a llamarlo así y el nombre se quedó para siempre—, pero su legado en El Salto es claro: una vida vivida sin máscaras en tiempos difíciles.